Hace años que en Marma estamos muy interesadas por el concepto de regeneración. La primera vez que lo escuchamos fue gracias a Rosa Castizo, una activista ambiental, formadora y asesora que trabaja incansablemente para poder recuperar parámetros del planeta y restaurarlos.

Rosa nos hablaba de diferentes estrategias para impulsar la regeneración, priorizando las soluciones en la agricultura, la ganadería y los sistemas silvopastorales. La verdad es que con el paso del tiempo hemos entendido que hay muchísimos sectores a los que se puede aplicar esta visión, pero lo que es cierto es que cada vez el término está más adherido a la sociedad y se comprende mejor.

Regenerar no es más que recuperar a través de soluciones innovadoras, ecosistemas y recursos naturales degradados. Así que el campo de trabajo en este contexto es infinito porque tenemos mucho por hacer.

Al hilo de la regeneración, tuvimos la suerte de dar soporte técnico a las jornadas finales que la Fundación Gabeiras organizó en Ares para clausurar el proyecto Rural Lab, una iniciativa cultural y social que pusieron en marcha para promover el desarrollo sostenible del medio rural en el entorno de Montefaro-Ferrolterra. Y las jornadas, que sirvieron para aportar conclusiones y promover iniciativas exitosas estuvieron centradas en la regeneración.

Ahí es donde queremos poner el foco, porque el término no solo hace referencia al ámbito medioambiental solamente, sino que traspasa a la esfera social, donde aspectos como la cultura, la forma de relacionarnos y la identidad, también necesitan de repensar y de encontrar nuevas formas de relación para co-crear una sociedad más sostenible y justa.

Además de dar el soporte técnico para que los ponentes online pudieran participar, aprendimos a través de casos de éxito que la Fundación RIA, la Fundación Juana de Vega, el grupo SEITURA y los demás agentes locales del territorio expusieron.

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